(Horarios, Mapas, Tracks Wikiloc y GPS y demás...al final del repor)
La idea original de hoy era la de hacer esquí de travesía en Alto Campoo, pero al llegar y ver como soplaba y lo cerrada que estaba de niebla la zona hemos decidido cambiar de planes y acercarnos hacia la vertiente sur de la Sierra de Hijar, que parece más despejada, a ver que nos deja hacer.
Llegamos al parking del Refugio de la Collada, un punto de la carretera que asciende al Golobar donde en invierno suele cortarse el tráfico por la presencia de nieve, y decidimos olvidarnos de los esquís y ponernos las botas de invierno.
Desde aquí deberemos patear por carretera casi 4 km para llegar al fantasmagórico edificio del Golobar (circulo rojo), antes de comenzar el ascenso a las 2 cumbres de la jornada.
La verdad es que, por lo menos en esta zona, podríamos habernos puesto los esquís sin problemas.
Pero ahora ya es tarde, seguid pateando.
Llegamos al final de la carretera, que muere a los pies de la ruinosa edificación del Golobar, un proyecto de refugio-hotel que formaba parte de una idea marciana de los años 60 en la que algun chalao pretendía levantar una estación de esquí en esta zona.
Y el legado de esa gran idea, este enorme truño de hormigón, aquí sigue 60 años después. En fín, una puta vergüenza.
Vámonos para arriba, que así nos descansa la vista.
Lo que parece que no tiene intención de descansar es el viento.
Un vistazo hacia atrás.
A medida que ascendemos nos vamos cruzando con montañeros que descienden y que nos indican que en el collado es prácticamente imposible estar debido al fuerte viento.
A lo lejos, una de esas figuras que desciende empieza a resultarme familiar por su tamaño, por la velocidad y la potencia con la que baja y por el surco, en plan bulldozer, que va dejando en la nieve.
Efectivamente, el amigo Eñaut (a la izquierda, el de aspecto de moscardón coloreado) ya va de regreso y nos confirma lo que venían diciendo otros montañeros: en el collado Sestil sopla un viento brutal contra el que ha tenido que pelear con ganas para poder alcanzar la cima de Valdecebollas.
Nos despedimos del bueno de Eñaut y seguimos para arriba con la intención de por lo menos llegar hasta el collado y ver como esta aquello.
Alcanzamos el Collado Sestil, con la redondeada loma del Valdecebollas a nuestra izquierda y la zona de San Glorio y los Picos de Europa al fondo.
Aqui arriba sopla un fuerte y gélido viento, efectivamente, pero nada que no nos vaya a permitir alcanzar la cercana cima de Peña Sestíl o Peña Astía.
La típica formación rocosa a la que en verano no le prestas la más mínima atención, en invierno, con la cencellada y el viento, se convierten en un pequeño gran espectáculo.


En esta imagen en la que estoy - en plan cachondeo y sencillamente para que se puede apreciar el tamaño del ventisquero - simulando una posición defensiva en una trinchera en la nieve tiene cierto punto de realidad histórica. Y es que este mismo cordal de la Sierra de Híjar fue también frente de batalla durante la Guerra Civil, y aún se conservan restos de trincheras reales que formaron parte de aquella línea defensiva.
Una vez hecho el apunte histórico volvamos a lo nuestro, que somos mucho mas de paisajes que de conflictos.
Unos metros por encima de esas rocas se sitúa la modesta cumbre de Peña Astía o Peña Sestil (2.065 m.)
Terese, el que escribe y Silvia haciendo equilibrios sobre los carámbanos de hielo el pequeño conjunto de rocas que hay en la cumbre. 
Aunque hoy el nombre más extendido para esta cima es Peña Sestil, algunos buenos conocedores de la zona - entre ellos mi amigo de redes sociales montañeras Rafa Suarez - sostienen que el topónimo original podría ser Peña Astia, así que añadido queda.
Efectivamente, el amigo Eñaut (a la izquierda, el de aspecto de moscardón coloreado) ya va de regreso y nos confirma lo que venían diciendo otros montañeros: en el collado Sestil sopla un viento brutal contra el que ha tenido que pelear con ganas para poder alcanzar la cima de Valdecebollas.


Aunque hoy el nombre más extendido para esta cima es Peña Sestil, algunos buenos conocedores de la zona - entre ellos mi amigo de redes sociales montañeras Rafa Suarez - sostienen que el topónimo original podría ser Peña Astia, así que añadido queda.

Poco a poco el viento va amainando y cada vez se está más cómodo aquí, en la parte alta del cordal. Igual no lo suficiente como para recorrer la ladera helada que lleva hasta Valdecebollas, pero seguro que podremos subir hasta el Sestil Alto sin problema.
Bajamos al Collado Sestil y tiramos para arriba.
Visto como está el panorama aquí en el cordal, poco hubiésemos podido hacer con los esquís; esto esta de crampones sí o sí.
Subiendo la redondeada loma cimera.
Últimos metros.
Cima del Sestil Alto o Alto Canalejas (2.102 m.).
Desde la cima contemplamos gran parte del recorrido realizado, que no es otro que el mismo camino que todavía nos queda por desandar.
Vistas del cordal que nos separa de la cima del Valdecebollas.
Croquis del recorrido que hemos hecho en esta parte alta de la ruta: ascenso a Peña Sestil (puntos azules), subida al Sestil Alto (puntos naranjas) y descenso hacia el Collado sestil y Golobr (puntos rojos).
Una última instantánea desde el collado al Sestil Alto.
Llegando al plató del Golobar.
Y desde ahí descenso por la nevada carretera hasta el parking del Refugio de la Collada, donde ponemos punto y final a otro bonito día de montaña invernal.
Croquis del recorrido que hemos hecho en esta parte alta de la ruta: ascenso a Peña Sestil (puntos azules), subida al Sestil Alto (puntos naranjas) y descenso hacia el Collado sestil y Golobr (puntos rojos).






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